Una de las más grandes diferencias del Advaîta respecto a Occidente, en la forma de interpretar la naturaleza psíquica del ser humano, estriba en la apreciación que el Advaîta asume de la Conciencia como ente No-dual; Occidente, en cambio, reconoce a la conciencia como una actividad individual.
Sesha, Los Campos de Cognición.
Sesha
(Bogotá, 1960 – Sagunto, 2025)
Sesha fue uno de los grandes maestros de la meditación y uno de los investigadores de la mente y de la Conciencia más lúcidos de nuestro tiempo.
Nació en Bogotá, donde cursó estudios de ingeniería mecánica y se formó en filosofías orientales.
Desde muy joven encontró en el Advaîta Vedanta un sistema de pensamiento coherente con su propia indagación interior. Su primera experiencia de nirvikalpa samadhi, vivida a los veintiséis años, supuso un punto de inflexión en su trayectoria vital.
Fue un pedagogo incansable y dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza del Advaîta, haciéndolo accesible a la mente occidental con gran rigor y desde un enfoque profundamente personal, basado en su experiencia directa de los estados cognitivos No-duales más profundos. Las repetidas vivencias de dichos estados y su capacidad pedagógica para exponerlos hicieron de él uno de los maestros advaitines más valiosos de su tiempo.
Creó un modelo filosófico acorde con lo que se experimenta en la práctica meditativa No-dual y descubrió los indicadores universales que definen los diferentes Estados de Conciencia, los cuales se han convertido en referencias imprescindibles para miles de buscadores del Ser en su viaje por los turbulentos océanos de la mente.
Un gran maestro de la meditación No-dual
Fue, sin duda, un gran maestro del Advaîta, pues, como exige esta tradición, era versado en los textos sagrados (śrotriya) y había tenido repetidamente la experiencia del Absoluto (brahmaniṣṭha). Estudió a fondo los Upaniṣads y las enseñanzas de los sabios de esta tradición, antiguos y contemporáneos, desde Śaṅkarācārya hasta Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj. Asimismo, realizó un profundo análisis del Bhagavad Gītā e impartió varios cursos sobre esta obra maestra del hinduismo.
Su camino fue el del jñāna yoga, a través del desarrollo del discernimiento y de las intuiciones más profundas que conducen a la realización, tal como plantean las enseñanzas más metafísicas del Advaîta. Fue, por tanto, un continuador de la tradición viva que valida el conocimiento directo de la identidad entre el individuo y el Absoluto No-dual.
En una faceta más íntima fue un verdadero místico, tal como él mismo expone en su obra Amor y Devoción, con una cualidad muy particular: su divinidad personal (iṣṭadevatā) fue la No-dualidad misma, lo que llamaba “el dios sin forma”. En verdad, supo transitar con destreza los tres caminos expuestos en el Bhagavad Gītā: el del Discernimiento entre lo real y lo ilusorio (jñāna yoga), el del amor inegoísta (bhakti yoga) y el de la recta acción (karma yoga).
Desde esa maestría, Sesha orientó toda su labor a mostrar el camino hacia la libertad interior a quienes, de forma libre y comprometida, desearon recorrerlo, pero nunca fomentó relaciones de dependencia personal ni jerarquías basadas en la figura del Maestro. Para él, la prioridad era promover el conocimiento directo de la No-dualidad en todas las personas que lo anhelasen.
Su enseñanza de la meditación, articulada a través de una serie de protocolos claros y definidos, se centró en la correcta gestión de la atención para posarla en el Presente. Mucho más allá de buscar únicamente la calma o la tranquilidad interior, para Sesha meditar era una investigación radical de la Conciencia orientada a alcanzar estados de No-dualidad mediante una progresiva reconfiguración de la cognición.
Mostró una gran humanidad y cercanía con todas aquellas personas que, de forma sincera, le plantearon sus preguntas e inquietudes. Siempre las acompañó con palabras sabias que permitían avanzar tanto en la comprensión de la enseñanza como en la práctica meditativa.
Manifestó siempre un profundo amor, respeto y gratitud por su Maestro Kchatrya, con quien compartió el conocimiento de la No-dualidad y realizó investigaciones astrológicas y alquímicas.
Un filósofo renovador
Sesha fue uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, a pesar de que el mundo académico no fue su prioridad. La base de su filosofía fue el Advaîta Vedanta oriental, pero desarrolló una reinterpretación radical desde una perspectiva no-dualista contemporánea, plenamente original, abordando las grandes cuestiones del pensamiento humano de forma interconectada y tratando de manera sistemática la posibilidad misma de conocer Lo Real.
Las aportaciones de Sesha a la filosofía constituyen un campo aún por desplegar, con posibilidades inmensas. Desplazó el eje interpretativo de los problemas filosóficos hacia lo cognitivo y desarrolló una teoría de campos de cognición.
Desde esta perspectiva creó una cosmovisión No-dualista en la que redefinió el funcionamiento de la mente y de los procesos cognitivos, el estatus metafísico de la Conciencia y la comprensión de los Estados de Conciencia posibles para el ser humano como distintas relaciones entre sujeto y objeto (perceptor y percibido), teniendo cada estado un perceptor con cualidades específicas.
Esta aportación resulta singular, pues ni siquiera Patañjali abordó los perceptores de los Estados de Conciencia que describió, y, por otro lado, en Occidente ni siquiera se aceptan los estados No-duales como los más elevados del ser humano.
De su sistema se deriva una manera renovada de mirar la ontología y la metafísica, una teoría original del conocimiento y de la percepción, así como una reorientación de la ética basada en una actitud cognitiva presencial ante la acción, libre de todo “sentido protagónico“. Todo ello configura un sistema de pensamiento perfectamente articulado, que sirve como mapa para la comprensión del mundo interior y de la naturaleza más profunda del ser humano.
En el plano práctico, esta clarificación conceptual y terminológica permite proyectar este pensamiento de alcance universal hacia otras disciplinas, ofreciendo marcos útiles para la educación, la psicología o la medicina. Junto con diversos grupos de estudiantes desarrolló la Educación para una Atención Eficiente (EAE) y una Psicología de la Presencialidad (PSP).
Todo ello desemboca en una aplicación directa a la vida cotidiana, donde conceptos como el desarrollo de habilidades y la atención presencial se convierten en ejes de una existencia más lúcida, coherente y libre.
Su legado muestra así una rara síntesis entre profundidad filosófica y aplicabilidad al desarrollo personal.
Un pedagogo con una oratoria excepcional
Una de las facetas más destacadas de Sesha fue la de pedagogo.
El impulso compasivo de compartir su experiencia lo llevó a viajar incansablemente e impartir cientos de charlas y cursos en numerosos países de Latinoamérica y a lo largo de toda la geografía española.
Su profunda intuición y su intelecto afilado le permitieron acceder a estratos muy abstractos del conocimiento metafísico, y gracias a su oratoria excepcional las palabras se transformaban en un flujo de conocimiento vivo y original que resonaba en los oyentes, promoviendo estados de atención presencial acordes con lo que se enseñaba.
Realizó un esfuerzo sostenido por transmitir de forma accesible los conceptos más complejos de su modelo metafísico y cognitivo, abordándolos desde múltiples ángulos. Incluso creó nuevos términos para describir algunos procesos cognitivos y desplegó un sinnúmero de ejemplos provenientes de la ciencia, así como anécdotas y situaciones de la vida cotidiana que facilitaban su comprensión directa por parte de los estudiantes.
Además, utilizó metodologías activas, como los juegos, mediante los cuales promovía una atención intensa y continua a través de los sentidos durante las actividades. Tras la práctica externa, invitaba a los estudiantes a investigar la simetría del mundo interno para experimentar la ausencia de pensamientos característica de los estados de Concentración o de No-dualidad, que era el fin de su pedagogía.
Un escritor prolífico
Publicó veinticinco obras en las que abordó diversas temáticas y enfoques dentro de la filosofía Advaîta y de la teoría y práctica de la meditación.
Su obra incluye comentarios a textos introductorios del Advaîta clásico (prakarana-granthas), entre ellos algunos de Śaṅkarācārya, como el Atmabodha (2012) y el Dṛg Dṛśya Viveka (Vedanta Advaîta, 2002), así como a textos afines a los āraṇyakas, como El cantar de Aṣṭāvakra (2018). En Quién soy yo, qué es eso (2017) realiza un análisis original de la autoindagación del yo, vinculado al método del ātma-vicāra de Ramana Maharshi.
Entre sus obras personales más destacadas se encuentran El sendero del dharma (2008), donde ofrece una síntesis del Advaîta Vedanta desde la perspectiva de la recta acción; La paradoja divina (2003); Cuántica y No-dualidad (2012, 2025) y Amor y devoción (2019).
En una línea más educativa publicó diversas Unidades Pedagógicas sobre la atención, la naturaleza de la mente, los tipos de inteligencia, los hábitos y las habilidades, además de tres libros centrados en la práctica meditativa: Meditación: un camino a la libertad (2007), Meditación: teoría y práctica (2008) y Aprender a meditar (Editorial Planeta, 2021).
Sin duda, la obra cumbre desde el punto de vista de su pensamiento es Los campos de cognición (2004, 2022), donde expone de manera magistral su modelo filosófico no dual desde una perspectiva cognitiva. En ella, la dinámica de los Estados de Conciencia se explica como un juego entre información y fronteras cognitivas, iluminado y tejido por la Conciencia misma.
Presencia en el ámbito académico
Como conferenciante internacional, Sesha dictó cientos de seminarios en diversos países y participó en numerosos congresos en los que expuso su enfoque contemporáneo del Advaîta y sus aplicaciones a la vida.
Aunque su labor pedagógica no se centró en el ámbito universitario, participó como profesor en varios programas de máster en las universidades de Barcelona y Zaragoza, e impartió conferencias y seminarios en instituciones académicas de prestigio, entre ellas la Universidad Complutense de Madrid, la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Ramon Llull, la Universidad São Marcos de São Paulo, la Facultad de Letras de la Universidad de Girona, la Universidad Politécnica de Cataluña, la Universidad Pontificia Comillas, la Escuela Universitaria de Magisterio de San Sebastián y la Universidad de Zaragoza. Su presencia en estos espacios reflejó el reconocimiento institucional de una labor pedagógica singular, orientada a tender puentes entre la investigación de la Conciencia, la psicología y la filosofía contemporánea.
El significado de Sesha
En su profunda humanidad, Sesha fue un ser excepcional que dedicó su vida a construir y difundir un sistema de pensamiento coherente con la esencia de la realidad, y a recordar a los seres humanos su naturaleza infinita y No-dual.
En los textos tradicionales del hinduismo, desde los Purāṇas hasta el Mahābhārata, se describe en su mitología y cosmología a Ananta Śeṣa como símbolo del infinito: Ananta, la serpiente infinita que sostiene los mundos, y Śeṣa, “lo que permanece”, el fondo inmutable que perdura cuando todo lo demás desaparece en la disolución del universo. Sus múltiples cabezas representan la infinitud del tiempo y de los ciclos cósmicos.
En el vídeo breve “¿Quién es Sesha?” puede escucharse a Sesha definir con sus propias palabras el significado más profundo de este término:
“Sesha es todo aquello que, al conocer, no se diferencia de lo que conoce. Eso es Sesha. Sesha es aquello que es capaz de conocer más allá de las fronteras del tiempo o del espacio, según sean las condiciones de la mente que se establezcan en cada momento, y puede convertirse en no diferente de aquello que conoce. Eso es Sesha. Sesha no es algo: es una continuidad de ser, de existencia y de Conciencia no diferenciada.”
