Las redes kármicas proveen de la cercanía de un Maestro calificado. Un Maestro o Gurú es quien conoce a profundidad los laberintos de la mente y se ha establecido repetidamente en la naturaleza de Lo Real.
Una de las experiencias más bellas que la vida puede proveer es la cercanía de un Maestro calificado. Un ser en quien se puede depositar por completo la Devoción, un ser capaz de resolver las abstrusas preguntas que la mente no alcanza a resolver sobre lo divino y Lo Real.
Compartir con un ser que ha visto a Dios te ofrece la esperanza de que un día se podrá lograr también.
Todo ser humano intuye que el Amor y el Saber priman sobre todas las cosas. La modalidad de Amor y Saber que intuitivamente buscamos es total, completa y absoluta; ello es justamente lo que representa un Maestro.
Un Maestro reconoce fácilmente nuestras propias Habilidades cognitivas e impulsa la sensibilización para alcanzar la No-dualidad. Reconocer nuestras Habilidades en cualquier campo de vida es fundamental pues una Habilidad nos permite interactuar sin «sentido protagónico», razón por la cual su expresión comportamental es un sinónimo de Dharma.
