El “continuo” es una experiencia abstracta que es sin partes, sin comienzo y sin final.
Por ejemplo, el espacio es un continuo; en él no ven un sitio donde comience, ustedes ven donde comienzan los volúmenes, pero no saben dónde comienza el espacio. Tiene una sustancialidad que le permite una cierta homogeneidad.
Las características esenciales que definen al “continuo” son la homogeneidad, el sin partes y la ausencia de inicio y final.
Lo Real es un continuo, en lo que no hay nada anterior porque no tiene comienzo, no hay nada posterior porque evidentemente no tiene final, no es más ni menos, no es singular ni es antes ni después porque en su homogeneidad y en su ausencia de partes se manifiesta.
Una forma para entender el “continuo” es entender el espacio: es una realidad que puede ser expresada a través de una expresión matemática, a través de una comprensión psicológica pero que desde el punto de vista físico tiene una “mensurabilidad”, tiene una capacidad de servir de sutilidad para que los volúmenes se mantengan. Es decir, el espacio se experimenta y se percibe a través de los volúmenes que en él aparecen y existen. A Aquello se lo plantea como algo que no tiene inicio, no tiene partes y no tiene final. Goza de una sustancialidad que no puede ser descrita como la pluralidad y que no viene ni de antes ni después. Entonces lo más parecido es que Aquello posee esa connotación profunda a lo que nosotros podríamos llamar “el continuo”.
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