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Diálogo son Sesha sobre Viveka

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Estudiante: ¿Cuál es el estado mental de alguien en quien ha germinado el Discernimiento?

Sesha: Una de las cosas que se notan en una persona que posee Viveka es que su nivel de asertividad cambia, se modifica. Es decir, sus niveles de certezas empiezan a funcionar en categorías diferentes.

Por ejemplo, cuando una persona dice: “tengo miedo”, y al día siguiente dice: “ya no tengo miedo”, pero luego esa misma tarde vuelve a decir: “tengo miedo, tengo inquietud por esto o por aquello”, cuando sus certezas cambian de esa manera —en horas, minutos o incluso segundos—, entonces no hay Discernimiento.

Una forma clara de establecer el nivel de Discernimiento de un individuo es que sus certezas respecto a la vida sean constantes. Por ejemplo, una persona asume un rol espiritual y llega la enfermedad, llega el dolor y ante el dolor se vulnera, se despedaza, se corroe, se destroza; aparece su violencia, su desesperación. O llega la muerte, y ante la muerte aparece el susto, el miedo, la decepción, la sensación de tiempo perdido. Entonces queda claro que sus certezas acerca de lo divino en él, de lo estable, de lo infinito en él, no son tales. En el fondo no es que hayan cambiado esas certezas; es que nunca hubo certezas sobre lo fundamental en esa persona. Bastó llegar a ese momento crítico para ver realmente cómo es la persona.

Recuerdo una vez viajando en avión, con fuertes vientos, que el avión empezó a moverse con violencia, se caían las maletas de los compartimentos, las personas gritaban desesperadas, chillaban, gemían. En esos momentos se ve qué se es, porque si hay Discernimiento, un evento así no retira las certezas de lo fundamental, de lo divino que hay en el ser humano. Uno puede decir: “bueno, ya llegó la hora”, pero no caer en la desesperación y el descontrol, a pasar por encima de las personas. Después, cuando todo pasó, ya de nuevo allí sentados, una de las cosas más sorprendentes es que la gente no se miraba a los ojos, porque descubrió su debilidad, descubrió lo que era.

Entonces, una de las formas de reconocer a una persona con Discernimiento es que sus certezas no cambian. Las certezas fundamentales que posee en la vida cotidiana no se modifican: las cosas que valen, lo que es la vida, lo que es la muerte, lo que es lo fundamental. Por eso, los cambios que aparecen en su vida son para bien, son continuos, no son efímeros ni momentáneos. Esto la lleva, de manera natural, a vivir experiencias acordes con esas certezas, experiencias continuas y estables que están más allá del común de los mortales. Empieza entonces a ser consciente de la alegría sin objeto, del ser por ser, del estar por estar, del existir por existir, y de exaltaciones y eventos interiores que solo pueden experimentarse cuando las certezas son verdaderamente estables.

Entonces, se experimenta el silencio. Hay un silencio que enloquece porque se vive como ausencia, pero este silencio acompaña, es el silencio que aparece cuando la mente no se turba con cosas tontas, es el silencio que permite mantener secretos, que permite sentir al mundo desde un instante y dejarlo ir sin atraparlo.

En los mundos del Discernimiento la experiencia de continuidad de las sensaciones empieza a hacerse evidente. Entonces, la forma de mostrarse ante los demás de una persona así empieza a cambiar, porque los valores que tiene de las cosas, en función de las certezas que sostiene en la vida, comienzan a modificarse y a ser otros. Esto permite incluso en los momentos difíciles de la vida o en los intensamente gratos poder mantener un estatus interior, un nivel de quietud y de equilibrio que le haga percibir el conflicto pero no le haga perderse en él.

Otra condición es el nivel de inidentificación. Evidentemente, cuando una persona se advierte continua en sus certezas, el nivel de inidentificación con ciertos aspectos de su vida —con su cuerpo, su mente, sus sentimientos y emociones— empieza a variar. Entonces comienza a advertirse una manera diferente de vivir la vida y cómo lo perciben las demás personas.

Ese conjunto de situaciones se da, finalmente, como decíamos al comienzo, por el nivel de asertividad que tiene el ser humano en sí mismo, eso es lo que lo hace único y especial, eso es lo que le permite al discernimiento operar: la estabilidad interior.

 

*Extraído y adaptado del curso online Laghu Vakya Vritti, sloka 8. Preguntas y respuestas, al final del comentario a la Sloka 8. Fecha 24 de julio de 2013.