En este momento estás viendo No se es diestro por saber intelectualmente

No se es diestro por saber intelectualmente

  • Categoría de la entrada:Sin categorizar

Si lográsemos estar, así como estamos concentrados en un campo, o somos habilidosos en una tarea, continuamente, frecuentemente, lo que pasaría es que la mente va produciría un nivel de estabilidad tal, un nivel de equilibrio tal, que empezaría a promover la capacidad de poder detectar muy claramente la sensación de devoción y la sensación de comprensión. Es decir, empezaría a aparecer el amor inegoísta o empieza a aparecer la cognición asociada a la sabiduría, aquella que no tiene un sesgo egoísta tampoco.

Nosotros solemos estar en concentración solamente en las actividades en las que somos diestros, pero no se es diestro por saber intelectualmente. Una persona que está aprendiendo puede estar concentrada y no sabe que está aprendiendo porque está concentrada. No hay que saber para estar concentrados, no hay que saber para estar en el presente, o sea, no se requiere un previo conocimiento, se requiere una actitud cognitiva adecuada.

Por lo tanto, ser habilidoso no requiere de saber algo previo, requiere una actitud de aprendizaje y cuando esta actitud de aprendizaje se logra, aunque no se sepa, forja la posibilidad de estar en concentración y esto es sumamente importante. ¿Por qué? Porque creemos que estamos en concentración solamente sobre cosas que conocemos, y no.

Uno puede estar concentrado viendo la naturaleza, viendo una obra de arte, escuchando música, y no tiene que conocer la escala pentatónica, ni cómo se interpreta un instrumento para poder gozar con la belleza de lo que se está escuchando.

Es erróneo creer que, porque yo tengo una habilidad en un campo, solamente en ese campo puedo concentrarme y eso es falso.

Usted puede concentrarse en el paso del viento, puede concentrarse en el toque de la lluvia, en el calor del sol, en el aroma de las flores,… en todo campo podemos concentrarnos. Esto nos lleva a una actitud de vida en donde lo que necesitamos es situarnos correctamente ante los objetos de percepción, sin necesidad de creer que se necesita un saber previo para poder lograrlo.