Yoga es entender la unidad residente en la diferenciación. La complejidad de este proceso estriba en que los procesos racionales y emocionales desmiembran la percepción en partes previamente reconocibles, y con ellos estructura un lenguaje que sirve de base del aprendizaje netamente intelectual. El funcionamiento de la mente es similar al de la digestión. Las enzimas cortan los alimentos en fracciones de aminoácidos con los cuales construye vitaminas y proteínas. De igual manera la mente percibe y fracciona el mundo en «nombres y formas» reconocibles con los que arma el lenguaje.
Establecerse en el Yoga no es conocer las partes o el anclaje entre fracciones. Yoga es una visual de conjunto que permite a cualquier actividad a la que se asocie ofrecer un sentido de integración en el que las partes perduran en un todo. Dicha facultad cognitiva que advierte simultáneamente las «partes y el todo», se denomina No-dualidad.
Por ello existen tantos tipos de Yoga, pues cada parte de vida puede servir de apoyo al entrelazamiento con las restantes fracciones. De todos los Yogas posibles aquellos que más se adecúan al quehacer metafísico humano son el Karma, el Bhakti y el Gnana Yoga.
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