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Tao Te Ching

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TAO TE CHING (Sesha)  L.

El Maestro se da

a cuanto el momento le brinda.

Sabe que va a morir

y nada le queda a qué aferrarse:

no hay ilusiones en su mente

ni resistencias en su cuerpo.

No piensa en sus acciones;

ellas fluyen desde el centro de su ser.

Nada hay en la vida que le retenga;

por ello está dispuesto a morir

como un hombre lo está a dormir

tras un buen día de trabajo.

 

Una característica básica de una persona con discernimiento, un Maestro, es que su reacción a los estímulos cotidianos no se da en función de condicionamientos históricos o hábitos mentales, sino que está ligada a las respuestas presenciales. Hay discípulos que poseen títulos como Swami(3), sri(4), y se ven a sí mismos como maestros porque heredaron el título o porque ya transcurrió el tiempo correspondiente, como en el ejército, donde se sube de grado por ser parte del tiempo que ya ofrece el grado siguiente. Lo que realmente crea la estatura interior para ser considerado Maestro es la capacidad de reaccionar exclusivamente en el entorno del presente. El resto es palabrería, pose, medallas y rangos no sustentados en una realidad avalada por la experiencia directa. Cuando la mente no rapta por el pasado innecesario ni se explaya en un futuro no solicitado, entonces ese alguien es seguro de sí mismo; así, como dice el aforismo: “Sabe que va a morir y nada le queda a qué aferrarse”. Uno de los eventos que más temor e inquietud producen en el ser humano es la muerte. Culturalmente nos han enseñado que la muerte es un proceso final después del cual hay una eternidad que se surcará gratamente si se han hecho merecimientos en vida para ello. Esta concepción es muy primaria. Sin embargo, ha resultado ser eficaz como una herramienta de control y miedo durante más de dos mil años. Nos han enseñado muchas cosas, pero jamás a morir. Por eso en la cercanía de dicho trance suelen aparecer los mayores conflictos, temores e inquietudes. Nace el lamento por lo que pudo ser y no fue, el remordimiento por lo que se pudo o debió hacer y no se hizo, el temor a que el trance suponga una extinción, una aniquilación de la individualidad. Sin embargo, un maestro posee la certeza de que el abismo de la inexistencia no es conducente. Su mente, afianzada en la claridad que le ha permitido transitar por la vida aceptando toda circunstancia, incluidas las dolorosas, abordando la última fase sin aferrarse a nada, libre, tranquilo, “sin ilusiones en su mente ni resistencias en su cuerpo”, como quien va a dormir tras un buen día de trabajo.

3 Apelativo a quien asume, en la tradición india, diversos votos como muestra de pertenencia y aceptación a la enseñanza que su maestro le ofrece.

4 Apelativo de respeto y señorío por el nivel de realización o estatus interior

 

Este texto ha sido extraído del libro TAO TE CHING editado por AFVAS (Asociación Filosófica Vedanta Advaita Sesha) se puede solicitar en la página Vedanta Advaita: www.vedantaadvaita.com